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Nuevos medios y normalización de la explotación sexual: Algunas búsquedas frecuentes en Google son: “¿Cómo vender bragas?” “Bragas usadas” o “Bragas sucias”.

El entorno digital es un medio para las nuevas formas de explotación sexual1 dando paso a modelos más difíciles de identificar. La migración a las redes sociales crea un espacio más beneficioso para los puteros ya que no existe regulación.

Las nuevas tecnologías han ido apareciendo y tomando más importancia en nuestra vida diaria. Los avances tecnológicos no han pasado desapercibidos para el negocio de la explotación sexual que han encontrado en el entorno digital un medio para crear nuevas formas de explotación sexual que, además de tener la capacidad de generar más beneficios, son más difíciles de identificar.

Nuevos medios de explotación sexual La industria de la prostitución se ha adaptado a las tecnologías y sus recursos con una doble finalidad2:

  • Facilitar el acceso de los puteros a la explotación sexual incrementando las oportunidades.
  • Ampliar la oferta a través de nuevos servicios digitales.

¿Qué hay detrás de la venta de bragas?

La digitalización de la prostitución ha incrementado y facilitado el acceso a multitud de plataformas, prácticas y servicios sexuales normalizando el consumo y disfrazándolo de ocio.

Este negocio en concreto se basa en la compra de artículos personales que pertenecen a mujeres y que se venden a través de páginas webs y redes sociales.

¿Cómo funciona?

Venta: Las mujeres se registran como “vendedoras” y pagan la suscripción correspondiente que puede ser mensual o con un único pago.
Al entrar a la página web – que actúa como medio para la compra-venta de bragas y otros artículos- existen multitud de mensajes con los beneficios y facilidades para ganar dinero.

Las mujeres tienen que hacerse fotos con los artículos y subirlas acompañadas de mensajes que resulten atractivos para los puteros.

Compra: La compra se realiza a través de estas páginas webs que se quedan con una comisión o en las que los puteros tienen que pagar una suscripción. También a través de grupos de Telegram donde, además, los hombres se comparten el contenido comprado entre ellos.

Los hombres que compran estas bragas o fluidos no buscan solo que les llegue los artículos, les excita saber cómo es la mujer que lo lleva puesto, generar un vínculo y quedarse con algo de ellas, algo que les pertenezca.   

Normalización del mensaje 

En las redes sociales, las mujeres más jóvenes son bombardeadas con mensajes que funcionan como estímulo para incitarlas a esta nueva forma de explotación sexual, prometiéndoles “generar mucho dinero con poco esfuerzo y en poco tiempo”. Este mensaje es extremadamente peligroso. 

Es alarmante el número de mujeres que se suscriben a estas páginas y como cada vez son más jóvenes.

¿Cómo se relacionan la explotación sexual y la venta de bragas?

  • Los mensajes sobre la posibilidad de generar dinero extra y además realizarlo de forma fácil abren el espacio para la mercantilización, del cuerpo de las mujeres. Además, la venta de estos productos puede ser la puerta de entrada a situaciones de explotación sexual, especialmente de aquellas mujeres que están en situación más vulnerable Relación de poder desigual entre los hombres que demandan satisfacer sus deseos y las mujeres que se ven obligadas a cumplirlos. La compra- venta de bragas es un proceso más largo de lo que podemos pensar, se genera un vínculo de conversaciones y demandas entre las mujeres y los puteros.
  • La compra-venta de bragas puede derivar en encuentros sexuales de manera online o física.

Desde Diaconía España queremos alertar que este tipo de prácticas normalizan la explotación sexual entre las mujeres más jóvenes y pueden ser una puerta de entrada a situaciones de trata.

Fuentes: