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El entorno digital es una realidad que cambia constantemente y que, cada cierto tiempo, ofrece nuevas formas de ocio y diversión. Sin embargo, en algunas ocasiones, esta evolución continúa puede resultar abrumadora si las familias comienzan a pensar en los posibles peligros y contenido a los que los menores tienen acceso.

En este sentido, una de los principales instrumentos que se suele utilizar es el conocido como control parental.

Esta herramienta ofrece múltiples posibilidades: pueden servir tanto para controlar el acceso a los contenidos que visualizan l@s menores, como para administrar el tiempo que pasan con el dispositivo, gestionar las aplicaciones que se instalan o, incluso, conocer su ubicación mediante localización GPS.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que, aunque suponen una gran ayuda para establecer una serie de reglas -en especial en los primeros momentos en los que se dispone de un dispositivo móvil-, no se deben entender como el final del camino de la educación en seguridad y buenas prácticas digitales, sino, más bien, como un medio para conseguir establecer estrategias preventivas basadas en el diálogo.

En algunas ocasiones, el control parental puede tener un efecto rebote

Por un lado, puede llevar a que l@s menores no informen a sus progenitores sobre una posible situación de violencia por miedo a posibles represalias. Este temor puede hacer más grande la problemática impidiendo que se actúe a tiempo.

En el caso contrarío, sí l@s menores actúan solo por miedo a una posible represalia de sus padres/madres, la voz de alarma que puedan lanzar a la persona adulta solo servirá para ese momento concreto y para esa app/videojuego/red social concreta. Y en pocos casos significa que sean capaces de identificar los peligros que existen realmente, ni que comprendan las repercusiones que pueden tener sobre su vida.

¡RECUERDA!

Aunque el control parental es una herramienta muy útil, también es indispensable establecer estrategias de prevención e información sobre los peligros y riesgos de estos juegos online.

Por ello, el objetivo debe pasar por crear un entorno en el que la confianza sea un aspecto clave, y en el que se genere la seguridad de poder comentar cualquier tipo de violencia sufrida, ya sea en el mundo digital o en el físico, sin que l@s menores se sientan revictimizados ni criminalizados, sino comprendidos y acompañados.

Desde Diaconía España consideramos que el trabajo en la prevención de captación de menores debe de ser una prioridad. Es por ello que centramos nuestro trabajo en desarrollar acciones de sensibilización con el objetivo de concienciar a familias y a jóvenes sobre este fenómeno mediante nuestra campaña <<Tu juego, ¿Tus reglas?>>.

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